NO AL MALTRATO DE LA MUJER

Es inaceptable que cualquier mujer este siendo maltratada por un energúmeno machista, pero… igual de inadmisible es que se le ejerza violencia desde cualquier ámbito independientemente de que sea o no mujer.
No obstante, la Ley Integral contra la Violencia de Género sólo es aplicable al hombre. Es una ley sexista, discriminatoria 100% que ha sido ratificada como constitucional en dos ocasiones en este país, ¡casi nada! y que no ha conseguido sino aumentar la media de mujeres muertas desde su aprobación en el 2004 con el fin de “proteger a la mujer maltratada”.
Los jueces y fiscales de familia y violencia de género, grandes profesionales por la cuenta que les trae en este país, en el que se coarta la libertad de expresión, saben muy bien y de primera mano que están aplicando una tremenda “injusticia legal”, cuyo remordimiento de conciencia posiblemente ha calado hondo en el valiente juez Serrano y los compañeros magistrados, del sexo femenino también, que lo están apoyando abiertamente.
Al resto de jueces y fiscales, ¿por qué no decirlo también?, les pesa más su sueldo fijo y su posición que hacer una denuncia social, honesta y humana. Denuncia a la que se podrían sumar todos los demás colectivos de profesionales que viven de esta desgracia nacional como son los abogados, psicólogos, procuradores y demás. Inconcebible postura egoísta cuando todos sabemos que estas injusticias también pueden sufrirlas ellos mismos o sus allegados.
Todos los que sabemos lo que está pasando tenemos la obligación de comunicarlo a nuestra sociedad. Somos cómplices de esta trama y sus consecuencias si guardamos silencio. Hay que secundar el debate que ha abierto SS Francisco Serrano y llamar las cosas por su nombre y sin miedo.
Las denuncias de violencia de “género” son cada vez más numerosas. Es prácticamente imposible demostrar cuales de ellas son falsas porque, entre otras muchas cuestiones, ni siquiera fiscalía las persigue por turno de oficio. Sin embargo, los presupuestos y subvenciones destinados a sostener toda esta denigrante “discriminación positiva” son más cuantiosos proporcionalmente cuanto más numerosas son estas denuncias. Surrealista, pero cierto. Esto hace que se colapsen los absurdos juzgados especializados de violencia de género, más propios de las dictaduras, que, junto con nuestros efectivos policiales completamente saturados, dejen más indefensa todavía a la mujer que está siendo verdaderamente maltratada.
Alrededor del 80% de las denuncias no llegan a condenarse. Dentro del resto de denuncias condenadas hay innumerables casos que se han firmado inculpándose en los procesos de divorcio coaccionados en una negociación bajo el miedo de no poder estar con sus hijos. Esta injusticia es la que se nos filtra en el artículo 92.7 de lo civil pues hablamos de procesos penales que no debieran inmiscuirse.
Muchos de estos hombres han sido condenados. A fecha de hoy, Enero del 2010, los medios informativos ya hablan de más de un 13% de la población reclusa por violencia de género, es decir, sólo hombres, y, evidentemente, ninguna mujer en aplicación de esta ley.
Es obvio que acabarán con el maltratador pues van a encerrar a todos los hombres. No será así, por el contrario, con las maltratadoras, que seguirán siendo inocentes por ley.
El nazismo, el aparheit, la inquisición, fueron discriminaciones legales en su tiempo. Discriminaciones descaradas e históricas por razones de creencias o razas. Para completar la trilogía, faltaba la discriminación por sexo que la hemos consagrado por fin con las leyes españolas de violencia de género y divorcio.
Habitualmente, en un divorcio, ellas se quedan en la vivienda con los hijos y la nueva pareja sentimental, teniendo que sufragar el padre desahuciado la pensión alimenticia de los hijos, la mitad o toda la hipoteca y la pensión compensatoria para ella. En estas circunstancias, todos hemos oído alguna vez la expresión: “aún matan a pocas”.
Pero aquí entra en juego la Ley de Violencia de Género, que lejos de proteger a la mujer, provoca más aún al “supuesto maltratador” encarcelándolo a criterio de la mujer con una simple denuncia, sin “presunción de inocencia” y con todo el “delito de autor” por pertenecer el denunciado al sexo masculino. Si estos hombres no consiguen demostrar su inocencia, serán culpables y condenados como tales.
Todas y cada una de las condenas que se han ejecutado a través de la ley de violencia de género no tienen cabida en un estado de derecho. Ya no nos preocupa que se hayan hecho a través de denuncias falsas, han sido procesadas por una ley inhumana y son inaceptables por sí mismas.
Estamos hablando de una realidad social y actual con miles de casos demostrables que se concentran sobre todo en los procesos de separación o divorcio.
Muchas mujeres, hombres, niños y abuelos están en condiciones de maltrato dentro del círculo familiar, pero también fuera de él. Sin embargo, a nuestro gobierno le proporciona más rentabilidad por número de votos la mujer vilmente engañada a través de la propaganda que ejercen los grupos de feministas radicales que este año gozarán de tres millones de euros de subvenciones para seguir defendiendo unos programas y unas leyes que siempre constatarán diferencias entre hombres y mujeres que sostengan la competencia y el conflicto entre sexos bajo el lema de “igualdad” y divulgando únicamente los maltratos y homicidios de mujeres, ciertamente intolerables.
A ver cómo le explicamos a nuestros hijos varones que el ideal de ser padre cuando él lo sea, es ejercer de “cajero automático” y de “payaso de fin de semana alterno”. Y si es hembra, que lo ideal cuando sea madre es quedarse con todas las pertenencias y dinero posibles del padre aunque no pueda desarrollarse profesionalmente y como persona porque tendrá que ejercer de niñera los mejores años de su vida… no nos equivoquemos, los divorcios son una plaga que van a más y nuestros hijos y nietos estarán entre ellos.
Mi enhorabuena a nuestro gobierno por sostener una vez más lo insostenible, por arruinar la vida nuestra y de nuestros hijos, costeándolo sin argumentos, con el dinero de nuestros propios bolsillos. De todo corazón les deseo a todos sus “miembros y miembras” la misma suerte que a nosotros cuanto antes. Que les pongan la maleta en la puerta, que les aparten de sus hijos, que lo tengan que pagar todo, que les pongan una denuncia tras otra de violencia de género, a poder ser falsas y con sentencias de cárcel, y, sobre todo, que sus hijos formen pareja sentimental con los nuestros, los de los padres y madres separados para que también le vayan cogiendo el gusto un rato como futuros abuelos…
Mientras tanto, seguiremos asistiendo al progresivo holocausto que anunció Serrano en el que habrá más homicidios de mujeres, poco importantes para este gobierno, más suicidios de hombres, homicidios incluso de abogados, jueces y fiscales, y, lo que es más triste de todo si cabe, seguirá aumentando la delincuencia juvenil que sólo en el año pasado se situó en el escandaloso 6% más con respecto al pasado, y que a nadie parece importarle profundizar en sus causas.
Mi enhorabuena también al colectivo de homosexuales por no tener maltratadores entre ellos según la Ley de Violencia de Género.
En fin, se dice que estamos ante una mentalidad cultural que hay que cambiar poco a poco, pero creo que sólo es cuestión de número de votos. Yo por mi parte no pienso votar a ningún político de los muchos que tenemos hasta que, no solamente proponga un rotundo cambio de estas leyes, como ya hay algunos partidos que se están posicionando a nivel autonómico, sino que me esperaré a que lo cumpla. Sólo después votaré y sólo a ese: al que haya puesto la Ley de Violencia de Género en su sitio, en un cementerio de residuos tóxicos, y al que haya puesto por norma en un divorcio la CUSTODIA COMPARTIDA YA!

Emilio Martínez, Vocal de Socios de "Custodia Compartida YA!"