“A” de Acciones

Empiezo mis reflexiones con la primera letra del alfabeto, es una costumbre que tengo desde la infancia: el orden.
Desde mi llegada a la asociación me he encontrado siempre con la sorpresa de que no sale la gente a la calle, unos por el miedo al qué dirán, otros por el miedo a mi ex, otros tengo a los niños este fin de semana, es entre semana y trabajo, y así un largo etcétera que si bien es muy respetable también muchas veces es muy discutible.
Nos tomamos el trabajo en la calle muchas veces como algo secundario y se nos olvida que muchos logros de la humanidad se consiguieron precisamente poniendo a los gobiernos en tela de juicio con la presión mediática. No me imagino a Mahatma Gandhi diciéndole a la parienta: -Que hoy no camino en la marcha, que me duele el juanete, ni, a Nelson Mandela llamando al carcelero para decirle que firmaba su renuncia a contar la verdad pero que lo dejaran salir ya.
Nuestros abuelos deben estar revolviéndose en sus tumbas al ver la clase de generación que hemos salido. Se acusa a las nuevas generaciones de desmotivación, de falta de unidad, que se les ha dado todo, que no luchan por nada y se nos olvida mirarnos el ombligo y pensar en qué podemos hacer cada uno de nosotros para que esto cambie.
Todos los días hay noticias en prensa sobre nuestra causa y me asombra que o no se hace comentarios y también que casi todos son anónimos. Nunca conseguiremos nada escondiéndonos detrás de un ordenador, o tapándonos la cara cuando salimos en una reivindicación. Desde la edad media, los bandidos, terroristas y sinvergüenzas han sido los que han ocultado el rostro para cometer fechorías, nosotros debemos estar muy orgullosos de se lo que somos MADRES Y PADRES luchando por la felicidad de nuestros hijos.
Es para avergonzarse, si cabe aún más, que personas que tienen tanto que perder estén dando la cara por nosotros; Francisco Serrano, María Sanahuja y nosotros sentados en el sofá de casa.
Con esto tampoco quiero criticar a los socios y afectados que por lo menos se atreven a contar su caso a la prensa, a exponerlo en una tertulia, sólo quiero expresar mi disgusto por que no somos consecuentes. Si con nuestras palabras avanzamos con nuestros hechos retrocedemos.
Y por si esto fuera poco, encima hay gente que se atreve a criticar a las personas que intentan movilizar a otras. Esto como siga así, se convierte en – yo no hago nada, pero tampoco dejo hacer. Ya lo dijo Lope de Vega en 1618, en su comedia “El perro del Hortelano”, haciendo alusión al refrán, “El perro del hortelano no come ni deja comer”.
Dejemos a cada cual con lo suyo y si no hacemos nada, por lo menos no pongamos trabas a que otros lo hagan.
Y acabo con mis reflexiones esperando por lo menos que alguien se revuelva en el sillón y arremeta contra éste vuestro humilde servidor. Así por lo menos sabremos que algo puede llegar a despertar en la conciencia de los “dormidos”.

Fdo: En clave de “P” (Socio Anónimo de "Custodia Compartida YA!")